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| Templo del señor Santiago Apóstol, Marfil Guanajuato / Fotografía: Francisco Salazar |
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Se trata de un templo de corte barroco, edificado en forma de cruz latina, de tipo central. Consta de tres cuerpos y remate. La fachada se compone de portada, dos torres con campanario y remate, entre las cuales se ubica un cuerpo de ángel custodio. La fachada presenta un diseño simétrico en todos sus componentes. Siendo todavía barrio de Guanajuato, consiguió erigirse como parroquia independiente el 29 de marzo de 1783, aunque con un cura compartido en Irapuato, ligándose así a Guanajuato y al viejo monasterio de la Santísima Trinidad. De Miguel Fernando López Morales tenemos la confirmación escrita de lo dicho: “La iglesia que conocemos fue determinada hacia el último tercio del siglo XVIII.” La portada consta de dos cuerpos de tipo mixtilíneo. En el cuerpo inferior destaca un nicho con la imagen de la Asunción de María, imagen titular de la parroquia de Marfil, flanqueado por columnas estriadas de fuste liso. El segundo cuerpo está encerrado en un gran arco de medio punto, cuya finalidad es la inclusión de una línea de exhibición de estatuas de Santos de la época redentora, con columnas compuestas a los laterales y un friso con decoración de guirnaldas y, en el basamento, dos figuras zoomorfas. La parte superior del arco está ornamentada con una representación de la Trinidad, una oquedad de forma ovalada y un escudo de la sede vallisoletana que hace referencia a que este monasterio, debido a las Leyes Concordatarias, queda bajo la obediencia exclusiva de la Santa Sede, manteniendo una consuetudinaria encomienda impuesta por el rey. Y como ornamento final, en un remate rocallan, en el cual está implantada una Virgen. Los vanos de las dos torres se componen de un arco carpanel con pilastras estriadas de fuste liso y base en forma de caja. Un segundo cuerpo mixtilíneo con pilastras de capiteles corintios, muro de carpanel de caldón en lugar de cajón y frontón curvo enmarcando este conjunto, un frontón mixtilíneo simple. Los cuerpos laterales presentan un primer cuerpo de un solo vano que se compone de un arco de medio punto. El segundo cuerpo de sus torres está formado por dos vanos que constan de un arco de medio punto, en un espacio entre los dos cuerpos de ventana y símil. El primer cuerpo de la torre derecha de la parada está coronado por un frontón mixtilíneo simple, mientras que el de su homólogo, el frontón, es curvo. Ambos frontones son interrumpidos por un acroterio o venera que corona la torre, alternando con el friso en cuyo centro es visible una escultura representativa de una sencilla cruz de calvario. Basamento cuadrangular, ellos son cuatro contrafuertes que figuran terminados, excepto el primero de los tres cuerpos de este elemento arquitectónico. Ni las altas del óculo habilitadas para alumbrar el interior de la sacristía, las simetrías de esta edificación. Columnata central de siete arcos. A ambos lados de la nave central, se levantan los pequeños cruceros que unen su ábside respectivamente, con idéntica forma semicircular y de la misma altura. Señalar que el suelo del templo es de barro, consistente en un entramado rectangular. Artesonado. Los elementos decorativos se centran en los capiteles de los pilares. Se llama la atención a la columna que infructuosamente busca el carácter vegetal, las columnas acanaladas y el artesonado negro. La técnica que domina la manufactura de los paramentos es la de mampostería encintada y sillarejo encalado. Realce de los elementos simbólicos. Integración propia de los símbolos grabados. Demarcación visual clarividente. Distribución que respeta en gran medida la ordenación de los fieles. Tono dominante. Robusto. En total cinco colores: negro, rojo, verde, blanco y azul. Con percepción de un esquema de parcelación en el diseño gracias al empotramiento de las columnas divisorias, que son del mismo diseño y tamaño que las del nártex. Vigas de madera sobre columnas encaladas. Polígono o formas concretas. Capiteles columnarios, altares, acanalados que realzan e iluminan. Formas curvas. Parte alta de la nave principal, cúpula semicircular del ábside. Formas secundarias como trébol y cartelas. Formas vegetales. Capiteles porticados de procedencia visigoda y formas enmarcadoras, empotradas o formas in situ. A juzgar por lo que puede observarse en este bien, la obra se realizó con piedra en cantería labrada. La construcción del edificio es de mampostería de cantera: una sillería en esquinas, ventanas, templo y montenes, y en sillar en el zoclo. El tejado es de dos aguas de teja de barro. Estas técnicas constructivas son características de la época. De hecho, el muro que hoy delimita el atrio perteneció a la primera iglesia construida en Marfil y es un reflejo de la manera de construir de la primera mitad del siglo XVI, tanto por los materiales que utiliza como por los sistemas constructivos. Las variedades de piedra utilizadas provenían del cerro, aproximadamente a 100 metros al sur del sitio, utilizándose bloques irregulares para exteriores, mientras que en su estructura interna podemos apreciar una cantería más fina. Como ejemplo, un trozo dañado de una columna tallada en cantera se encuentra actualmente en la esquina noroeste del edificio. Durante la construcción de la iglesia actual y en relación con prácticas comunes en la época, un templo más pequeño fue desmantelado; su ubicación exacta todavía no ha sido identificada, pero sorprendentemente, el teocalli usado como fundación para ese edificio fue respetado y, en lugar de ser removido, hacia 1551 se construyeron sobre los restos del edificio destruido un pequeño pórtico y una torre del mismo tamaño, determinándose el actual freno a la torre a partir de los restos originales de la iglesia calpulalpense. A juzgar por las fisuras detectadas en el exterior del edificio que surgen en la planta, la fachada y los muros donde se localizaban las pilastras del teocalli, se propone que la presencia del teocalli y el poco cuidado con el que se usó como base devino en afectaciones estructurales que costaron esfuerzos, como el soporte que actualmente rodea la torre. Análisis estructurales recientes realizados en el inmueble determinaron que el teocalli es la causa de una de las fisuras detectadas en el frontispicio. Según el poeta Juventino Rosas, “Popular y sencilla, imponente y grandiosa, la Parroquia del Señor Santiago Apóstol de Marfil manifiesta mediante su venerable estilo arquitectónico y evocadores motivos ornamentales un mensaje de grata esperanza y optimismo (...) la cariñosa admiración del visitante bulle y se desborda cuando al pie de su entrada, frente al magnífico atrio, comienzan a surgir los detalles y se descubren en su basamento y muros, los jeroglíficos que parecen tallados por las hábiles y finas manos de artistas sabios que nos ofrecen a través del espacio infinito un arte valioso, capaz de internarnos con nuestra propia imaginación, en el paisaje artístico de entregados bosques de oquedales y techos. Los jeroglíficos de Maravillas nos hablan sin detenernos: “Aquí está la cera manejada por el artista verbal de perfumes, su maestra, engendra el coro celestial, la música fascinante, el humo apacible, incienso; amores de menta verde y agua fría enjuga el agua del Sena al ánade huya, acaso deseoso del banquete; en los alrededores, la vida inquieta de Felipe, la intrepidez del toro”. Camino Antiguo , Marfil Guanajuato / Fotografía: Francisco Salazar Por otro lado, también están los conos truncos, los cuales representan que el ser humano tiene un proceso de crecimiento espiritual apoyándose en la tierra y que también tiene que soportar el empuje del mal, ya que al unirlos forman la cruz que es la que nos lleva al mundo. Lo bueno proporciona el equilibrio natural con la tierra y el mal, el empuje necesario para nuestro crecimiento. También hay siete conos truncos sobre las pechinas, que aluden a las virtudes, ya que en el simbolismo cristiano, el número siete representa la perfección o la alusión al Espíritu Santo, que es el saber actuar bien y vivir correctamente, haciendo todas las cosas con sabiduría, justicia, autocontrol, fortaleza, esperanza, fe y la paz. Como podemos observar, la iglesia se encuentra llena de símbolos como los medallones con parejas de arcángeles que representan las 12 tribus de Israel y los arcángeles, por otro lado simbolizan que la jerarquía angelical alaba a Dios incesantemente. |




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